Qué se ha medido de la astrología, y qué salió
Esta página existe porque un sitio que calcula cartas debería poder decir qué se ha probado de todo esto y qué salió. No es una defensa ni un desmentido: es el estado de la cuestión, con los resultados y también con las objeciones que recibieron, que en este terreno son parte del dato.
1985 · Carlson, en Nature
El estudio más citado. Veintiocho astrólogos recibieron cartas natales y tres perfiles de personalidad medidos con el CPI, y tenían que emparejar cada carta con su perfil. El diseño era de doble ciego y lo diseñaron con participación de astrólogos en ejercicio. El resultado fue que no superaron el azar, y Carlson concluyó que aquello «refuta claramente la hipótesis astrológica».
Y tiene una segunda parte que casi nunca se cuenta. En 2009, Suitbert Ertel reanalizó los datos y sostuvo que el análisis original partía la muestra de un modo que enterraba el efecto; tratada entera, dice, los aciertos alcanzan significación estadística. Eso no convierte el estudio en una prueba a favor: convierte su conclusión en algo discutido. Quien cite a Carlson debería saber las dos cosas.
2003 · Los gemelos temporales
Para mí es el más duro de los cuatro, y el que menos se menciona. Geoffrey Dean —astrólogo antes que investigador— e Ivan Kelly usaron el National Child Development Study británico: miles de personas nacidas en la misma semana de marzo de 1958, acotadas a Londres para que el lugar no variara, con la hora anotada al minuto o a los cinco minutos.
Si la carta natal describe a alguien, dos personas nacidas con minutos de diferencia en la misma ciudad deberían parecerse en algo. Se compararon 110 variables medidas a los once, a los dieciséis y a los veintitrés años: capacidad, conducta, ocupación, personalidad, estatura, vista, oído. Los autores lo resumieron así: las condiciones no podrían haber sido más favorables, y los resultados fueron uniformemente negativos.
No hay aquí un problema de astrólogos poco hábiles ni de test mal elegido: es la predicción más simple que la astrología permite hacer, y no apareció.
El efecto Marte, que es el caso más enredado
Michel Gauquelin encontró en los años cincuenta que, en su muestra de deportistas de élite, Marte aparecía en dos sectores concretos de la carta más a menudo que en la población general: un 22% frente a un 17%. Es la afirmación positiva más debatida de toda la astrología.
Lo que vino después es un desastre por ambos lados. El Comité Para belga lo replicó en 1967 y guardó el resultado ocho años antes de atribuirlo a errores demográficos. En el intento estadounidense, el único astrónomo del consejo del CSICOP acusó a su propia organización de manipular el tratamiento de los datos para esconder un resultado incómodo. Hoy el efecto no está aceptado, y la razón no es solo estadística: la selección de la muestra la hizo en gran medida quien buscaba el efecto, que es el sesgo más difícil de descartar.
1949 · Por qué un texto vago se siente exacto
Bertram Forer dio a 39 estudiantes un test de personalidad y, una semana después, a cada uno un perfil supuestamente suyo. Todos recibieron el mismo texto, que Forer había armado con frases sacadas de un libro de astrología de quiosco. El test ni siquiera se corrigió. Puntuaron su exactitud con un 4,26 sobre 5.
Eso no dice que la astrología sea falsa: dice que nuestra sensación de que un texto nos describe no sirve como prueba de nada, porque funciona igual con un texto escrito para cualquiera. Es la razón por la que en este sitio los textos evitan halagar y prefieren decir «suele» antes que «eres»: un elogio genérico se acepta sin discutirlo, y ahí se acabó la conversación.
Qué NO prueba nada de esto
No prueba que las posiciones planetarias estén mal calculadas: eso es astronomía y se verifica aparte. No prueba que a nadie le sirva mirarse en una carta. Y no prueba lo contrario tampoco: la ausencia de efecto medido en personalidad y ocupación es lo que se ha medido, no una demostración universal.
Lo que sí se sostiene después de leer los cuatro es esto: no hay evidencia de que las posiciones planetarias causen rasgos de personalidad o destinos, y las predicciones concretas que se han podido comprobar no aparecieron.
Entonces por qué existe este sitio
Porque la astrología es un lenguaje simbólico con dos mil años de uso continuo, y un lenguaje no se evalúa por si es verdadero, sino por si sirve para decir algo. Mirarse en una carta funciona como funciona una pregunta bien hecha: te obliga a ponerle nombre a cosas que no lo tenían. Eso no requiere que Marte haga nada.
Lo que sí requiere es no mentir sobre el estatuto de lo que se dice. Por eso aquí el cálculo es verificable hasta el segundo de arco, cada convención está declarada, y esta página existe.
Las fuentes, para que las leas tú
- Carlson, S. (1985). «A double-blind test of astrology». Nature 318, 419–425. nature.com
- Ertel, S. (2009). Reanálisis del experimento de Carlson, publicado en Correlation.
- Dean, G. y Kelly, I. (2003). «Is astrology relevant to consciousness and psi?». Journal of Consciousness Studies 10(6–7), 175–198. philpapers.org
- Forer, B. (1949). «The fallacy of personal validation: a classroom demonstration of gullibility». Journal of Abnormal and Social Psychology 44(1), 118–123. pubmed
- Sobre el efecto Marte y su historia: resumen con las fuentes primarias.