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Tarot y astrología: quién los unió, y cuándo

Publicada el · Actualizada el

Busca «tarot y astrología» y vas a encontrar tablas que le asignan un planeta a cada carta y un signo a cada arcano, presentadas como si vinieran de muy atrás. Esta guía es sobre de dónde salen esas tablas, porque tienen fecha y tienen autor.

Qué relaciona la tradición astrológica, y no son cartas

Vettius Valens escribió sus Anthologies alrededor del año 175, y son una red de correspondencias enorme: su Libro I le reparte a cada cuerpo celeste oficios, partes del cuerpo, metales y sabores; el Libro II abre con los cuatro triángulos de signos; el Libro IV cruza cada cuerpo con cada uno de los doce Lugares para anunciar sucesos. Metales, sabores, oficios, miembros del cuerpo. Cartas, ninguna.

Mil quinientos años después, William Lilly hace lo mismo con más detalle y sin una sola metáfora: la casa 2 es la riqueza, los bienes muebles y el dinero prestado, y también el cuello y el color verde; la cuadratura es enemistad imperfecta y la oposición, odio perfecto. Tampoco hay cartas.

Veintisiete años antes que Lilly, en 1620, se imprimió en Frankfurt el Magical Calendar, un grabado que tiene justo la forma que hoy se asocia al tarot: tablas. Ordena por número, del uno al doce, las correspondencias de la magia del Renacimiento. A cada planeta le da un día de la semana, un metal, una piedra, un animal, una planta y una parte del cuerpo; a cada signo, un ángel, un mes, un árbol y un ave. Recorrido entero, no nombra el tarot ni una vez. Lo único adivinatorio que trae son tablas para sumar las letras de un nombre. Adivinación, sí; cartas, ninguna.

Lo más parecido que ofrece la tradición está en el Libro II de Lilly, y conviene saberlo: es astrología horaria, la técnica de responder una pregunta concreta con la carta del momento en que se hizo. Si buscabas en la tradición algo que funcione como preguntarle a una tirada, es esto. Y responde con un cielo calculado, no con un mazo.

Dónde se unieron: un documento de fin del siglo XIX

La unión no es un rumor: está escrita y se puede leer. Book T es el documento sobre el tarot de la Golden Dawn, una orden ocultista británica de fin del siglo XIX, y hace el reparto explícito: las treinta y seis cartas menores corresponden a los treinta y seis decanatos del zodiaco, cada decanato con un planeta.

Los detalles son lo que más dice. La serie no empieza donde uno esperaría, en 0° de Aries, sino en Cor Leonis, la estrella del corazón de Leo. Y como hay treinta y seis decanatos y siete planetas, alguno tiene que gobernar uno de más: el documento se lo da a Marte, y escribe el motivo: que el largo frío del invierno exige una gran energía para vencerlo.

Ese motivo es lo más útil de todo el asunto. No es una deducción: es una decisión, y quien la tomó la argumentó. Una asignación con autor, con contexto y con razón declarada, que es una cosa perfectamente respetable y no es lo mismo que una herencia de dos mil años.

Por qué eso no convierte una cosa en la otra

Porque lo que se puede comprobar en cada una es distinto. La posición de un planeta en una fecha se calcula y se contrasta contra el cielo: si este sitio la da mal, se demuestra que está mal. Un reparto de cartas no tiene contra qué contrastarse; y la asignación de Book T tampoco, porque es una convención que su autor eligió.

Y hay una capa de convención más, que casi nunca se menciona: los decanatos que reparte Book T son del zodiaco tropical, que ancla los signos en el equinoccio y no en las estrellas. Sobre el zodiaco sideral la tabla saldría corrida casi un signo entero. Eso está explicado en zodiaco tropical y sideral.

Cómo llega a un manual de hoy

La convención sobrevivió, y sin firma. Tarot: No Questions Asked, un manual de Theresa Reed publicado en 2020, pone un astro bajo el nombre de cada arcano mayor y enseña a usar el signo de la carta para calcular cuándo va a pasar algo: si sale el Emperador, el tiempo de Aries. Su breve historia del tarot va de Italia en el siglo XV a Etteilla y a la baraja de Waite y Smith, y en todo el libro no aparece la Golden Dawn.

Y aun así la tabla es la suya: los doce arcanos que Reed asocia a un signo tienen exactamente el signo que les da Book T. Se aparta en tres cartas. Book T le da al Loco el aire, al Colgado el agua y al Juicio el fuego; Reed les da Urano, Neptuno y Plutón, tres planetas que Book T no nombra. La convención no sólo se heredó sin autor: también se retocó sin avisar. Una asignación que se puede cambiar en silencio es una convención, no un dato.

Lo que no se puede saber desde estas fuentes

Quién lo hizo primero. Book T documenta que la Golden Dawn lo hizo; no dice que fuera la primera en hacerlo, y esta web no tiene ninguna fuente que feche el origen de la correspondencia. Se lee por ahí que viene de autores anteriores del mismo siglo, y puede que sea cierto: aquí no está comprobado, así que no se afirma. Y el Magical Calendar tampoco lo resuelve: que en él no haya cartas prueba que esa síntesis no las usó, no que nadie las usara.

Tampoco se puede saber, desde el ejemplar que se leyó, qué edición es ni de qué año: es una copia subida por un tercero, sin editor, y con el OCR sucio en la propia tabla de decanatos. Sirve para leer la estructura, no para citar de memoria una carta concreta.

Y aun así la lectura se siente exacta

En 1949 Bertram Forer le dio a 39 estudiantes el mismo perfil de personalidad, armado en buena parte con frases de un libro de astrología de quiosco, diciéndole a cada uno que era el suyo. Lo puntuaron con un 4,26 en una escala de cero a cinco. La sensación de que un texto nos describe funciona igual con un texto escrito para cualquiera, así que no sirve como prueba de nada: ni de una carta, ni de una tirada, ni de un test de personalidad. Hay más de esto en qué se ha medido de la astrología.

Qué hace este sitio con todo esto

Calcular posiciones, casas y aspectos, y declarar cada convención que usa. No hay tirada de cartas ni la va a haber: no porque el tarot sea peor, sino porque no hay nada que calcular en él, y lo único que esta web puede ofrecer con honestidad es lo que se puede verificar. Si alguna vez hubiera una, tendría que empezar diciendo lo que dice esta guía.

Las fuentes de esta guía

  • Vettius Valens. (ca. 175). Anthologies (M. T. Riley, Trad.). Skyscript. skyscript.co.uk (sitio externo)
  • McLean, A. (Ed. y Trad.). (1994). The magical calendar: A synthesis of magical symbolism from the seventeenth-century renaissance of medieval occultism. Phanes Press. (Obra original publicada en 1620) lccn.loc.gov (sitio externo)
  • Lilly, W. (1647). Christian astrology modestly treated of in three books. T. Brudenell. archive.org (sitio externo)
  • MacGregor Mathers y Felkin, H. (s.f.). Book T: The Tarot. A description of the cards of the Tarot with their attributions, including a method of divination by their use [Manuscrito]. Internet Archive. archive.org (sitio externo)
  • Reed, T. (2020). Tarot: No questions asked: Mastering the art of intuitive reading. Weiser Books. archive.org (sitio externo)
  • Forer, B. R. (1949). The fallacy of personal validation: A classroom demonstration of gullibility. The Journal of Abnormal and Social Psychology, 44(1), 118–123. astronomy.com (sitio externo)

El ámbito de cada una, y la afirmación concreta que ninguna puede sostener, está en las fuentes de esta web.