La casa 5 en tu carta: lo que haces por gusto
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Lo que haces por gusto. Crear, jugar, el romance, los hijos. Aquello que harías igual aunque no sirviera para nada.
La casa 5 es aquello que alguien haría igual aunque no sirviera para nada: crear, jugar, el romance, los hijos. Es la casa del gusto propio, y por eso es donde más se nota la diferencia entre hacer algo porque te llena y hacerlo porque alguien lo va a ver.
La cúspide de esta casa depende del minuto en que naciste: el ascendente avanza un grado cada cuatro minutos de reloj y todas las casas se mueven con él. Y depende también de una convención —el sistema de casas— que no es un detalle técnico: un planeta a dos grados del límite cae en esta casa o en la vecina según cuál se use, sin que ninguna web esté calculando mal.
El eje 5–11
Enfrente está la casa 11, la gente y el plan. El eje va de lo que es tuyo y lleva tu firma a lo que es de todos y no la lleva. Ni el aplauso individual ni la causa colectiva se leen bien sin el otro extremo.
Si tienes la casa 5 vacía
No pasa nada, y conviene decirlo fuerte porque es la pregunta que más llega. Hay diez cuerpos para doce casas: al menos dos van a quedar vacías siempre, y en la mayoría de las cartas quedan más. Una casa vacía no es un área apagada de la vida ni una carencia; es una casa sin nadie viviendo dentro.
Lo que se mira entonces es el planeta que rige el signo en la cúspide de tu casa 5. La tradición lee la casa por su regente cuando no hay planetas en ella, que es una manera de decir que el asunto sigue ahí, sólo que se cuenta desde otro sitio de la carta.
Los diez planetas en la casa 5
Qué pasa cuando cada cuerpo cae en esta casa. Son los mismos textos que aparecen en tu resultado si al calcular la carta te sale algún planeta aquí; lo que cambia es que esto se puede leer sin calcular nada.
- Sol en la casa 5
- Lo que ordena la vida es crear, jugar y que eso lleve tu firma. Funciona mal en el anonimato y muy bien cuando hay alguien mirando; conviene distinguir cuándo se crea por gusto y cuándo por el aplauso.
- Luna en la casa 5
- El ánimo se repara creando y jugando, y también necesita que alguien lo mire. Los afectos se viven con intensidad de primer día, lo cual es maravilloso y agotador en partes iguales.
- Mercurio en la casa 5
- La inteligencia es de juego: ocurrencia, humor, forma. Funciona escribiendo, enseñando o contando, y se aburre de lo que no tiene gracia.
- Venus en la casa 5
- El amor es romance y juego, con toda la teatralidad que eso implica. Enamorarse es fácil; sostener la parte sin público, menos.
- Marte en la casa 5
- Se persigue lo que se desea sin rodeos: en el amor, en el juego, en lo que se crea. Compite hasta donde debería ser diversión.
- Júpiter en la casa 5
- El gusto por crear y por pasarlo bien es un motor legítimo, y aquí viene de sobra: romances, proyectos, ganas de que la cosa sea grande. El problema nunca es la falta de entusiasmo, es la medida, y eso incluye a los hijos cuando los hay.
- Saturno en la casa 5
- El juego y el disfrute no salen solos: hay pudor para crear y para pasarlo bien. Lo que se hace, se hace con oficio, y suele llegar mejor con los años.
- Urano en la casa 5
- Lo que se crea es experimental y no pide permiso a nadie, tampoco al gusto de la época. En el amor y con los hijos, la libertad se negocia antes que la convivencia, y esa conversación aparece pronto.
- Neptuno en la casa 5
- Lo que se crea viene de un sitio que no se controla del todo. En el amor se ve a la persona que podría ser, no siempre a la que hay.
- Plutón en la casa 5
- Lo que se crea y lo que se desea vienen con intensidad de todo o nada. En los hijos y en el amor aparece el tema del control, que aquí es el trabajo.
De dónde vienen estos textos
Los textos de esta página son escritura propia. Lo que sigue no es de dónde se copiaron, sino de qué siglo es el modo de leer que usan, que es una pregunta que sí se puede contestar.
- Las doce casas. El reparto de áreas viene de la tradición, y el Libro I de Lilly lo documenta en 1647 sin metáforas: la casa 2 son «la riqueza o la pobreza, los bienes muebles, el dinero prestado, la ganancia o la pérdida», y además el cuello y el color verde. La numeración es mucho más vieja: Ptolomeo ya cuenta las casas por signo desde el ascendente y las llama por sus nombres helenísticos, la undécima el Buen Demonio y la duodécima el Mal Demonio. Aquí esa casa 2 dice de qué depende sentirse con derecho a un lugar. Es el mismo casillero con otro idioma dentro.
- Cada planeta en su casa. Cruzar un cuerpo con un área es la técnica vieja, y Valens la resuelve anunciando SUCESOS: Saturno o Marte en el ascendente dan daño corporal o sangre, y en la casa 7, peligro para la esposa. No todo el mundo lo hacía así: Ptolomeo no cruza planeta con casa, juzga por significadores y por la Parte de la Fortuna, y por eso no respalda esta familia. Estos 120 textos no anuncian nada; describen cómo se juega esa parte de la vida. Son escritura propia, no traducción de ningún original.
- Ptolomeo. (1822). Ptolemy's Tetrabiblos, or quadripartite: Being four books of the influence of the stars (J. M. Ashmand, Trad.). Davis and Dickson. archive.org (sitio externo)
- Lilly, W. (1647). Christian astrology modestly treated of in three books. T. Brudenell. archive.org (sitio externo)
- Vettius Valens. (ca. 175). Anthologies (M. T. Riley, Trad.). Skyscript. skyscript.co.uk (sitio externo)
Cada una, con lo que puede y lo que no puede sostener, en las fuentes de esta web.